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El Juego Musical Intercomunicador transforma la plaza en un espacio de descubrimiento sonoro y comunicación a distancia. A través de una serie de tubos entrelazados que conectan megáfonos ubicados en distintos puntos, los niños pueden hablar por un extremo y escuchar la voz salir por el otro, descubriendo cómo el sonido viaja por el interior de los tubos. Es uno de esos juegos que generan asombro inmediato: un niño habla, otro escucha a varios metros, y la magia está servida.
Más allá del factor sorpresa, este juego trabaja aspectos clave del desarrollo infantil. Fomenta la comunicación, el lenguaje y la interacción social, ya que invita naturalmente a jugar de a dos o más: uno habla, otro responde, y se genera un ida y vuelta que estimula la expresión oral. Al mismo tiempo despierta la curiosidad científica, porque los niños experimentan de forma concreta cómo se propaga el sonido. Es un juego profundamente inclusivo: no requiere fuerza ni destreza motriz, por lo que puede usarlo prácticamente cualquier niño, de pie o en silla de ruedas.
Su diseño colorido y de formas curvas lo convierte además en un elemento visualmente atractivo dentro de la plaza. Está fabricado con tubos de acero galvanizado de gran resistencia y megáfonos de plancha de acero galvanizado, materiales pensados para soportar el uso intensivo y la exposición permanente a la intemperie.